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Me remonto hasta finales de los turbulentos últimos años del siglo XX, donde un minúsculo país de Sudamérica nunca pudo prever su destino, ya que para eso se debe pensar en el futuro, y hacer algo en el presente que contribuirá a que el mejor futuro posible se concrete, pero como en Sudamérica el futuro nunca existe, y el presente es para gozarlo nadie de los 16 millones de personas hizo algo para evitar el desastre energético.

Durante el periodo antes mencionados los dirigentes del país decidieron que la mejor forma de consumir menos energía era el racionamiento de su consumo, lo que genero un calendario dividido en horas, en donde se marcaban los sectores que quedarían sin electricidad durante la jornada, pero como siempre esto fue aplicado velando por los intereses de unos pocos, y dejando a gran cantidad de personas sin luz a horas sensibles del día, la madrugada, el medio día y la noche, casi sin medir las consecuencias que eso tenia para las actividades de la mayoría del país.

Como siempre los más pudientes sortearon el apagón comprando generadores eléctricos, los mas pobres se conformaron con velas o baterías de camión, cada uno de los chilenos trato de no sentirse afectado por los cortes de luz obligatorios, nadie podía reclamar o pedir compensaciones, ya que se trataba de un escenario puntual y de emergencia nacional, todos debíamos aportar queriéndolo o no, nuestro país nos necesitaba, había que hacer un esfuerzo por todos.

Luego de pasar el periodo más emocional de la crisis vino como siempre un acostumbramiento a los cortes, todos ya sabíamos cuando eran los cortes y que debíamos hacer para capearlos, pero fue en ese momento cuando cambian los horarios y nuevamente a sufrir, a todos los que le toco un corte en el día ahora tenia que recibirlo en la noche, lo que era bastante absurdo, ya que si hubiese habido algún tipo de lógica en los cortes o preferencias funcionales se habría sabido que en determinados sectores de la ciudad no se podía cortar la energía tan aleatoriamente.

Después de la crisis hubo autoridades que se cuadraron con los ciudadanos para pedir explicaciones, otros dijeron que trabajarían duro para que esto nunca volviera a suceder, otros buscaron responsables, otros n dijeron nada y siguieron sus vidas.

Hoy estamos a las puertas de un escenario parecido, para no decir igual al vivido hace unos pocos años atrás. ¿qué se hizo para evitar esto?, ¿quién fue el que trabajo duro para garantizar que el racionamiento no llegara nuevamente?,¿quién…?, bueno, creo que la respuesta es clara.

Nuevamente el pasado atormenta a nuestro país, como dije antes no pensamos en el futuro porque siempre vemos al pasado, cuando todo fue mejor, y cuando todo era más fácil, donde la energía sobraba y permitía venderla y obtener beneficios para dueños de las empresas eléctricas, bueno, eso jamás pasó, y nunca será así si no somos capaces de cambiar nuestra manera de pensar y de actuar.

Si las autoridades realmente se hubiesen preocupado por el tema energético no estaríamos en este aprieto, esperando que la lluvia cubra todo los errores del pasado cual diluvio universal limpiando a los impíos de los bienaventurados, pero hoy no existe un arca que nos salve del racionamiento, no habrá manera de sortear otro evento como este en el futuro, y la pregunta que queda por hacer ¿cuánto tiempo deberemos convivir con los racionamientos energéticos?, ya estamos racionando el gas natural, la quema de leña y ahora la electricidad, ¿qué será después?.

Por ahora estamos a la espera que la lista crezca, aunque a estas alturas de la historia deberíamos estar desarrollados y con estándares de vida dignos, acaso no estamos en el siglo XXI, donde todo es tecnológico y automático, donde estas crisis son de países menores o en decadencia, quizás tramos de ser algo que no somos, algo nuevo para un chileno, pero la realidad nos pone en nuestro lugar.

Todo el mundo en la crisis pasada trató de obtener energía de donde fuera para mantener su sistema de vida, nunca pensamos en cambiar nuestros hábitos o fomentamos el ahorro energético después de la crisis pasada, nadie cambió y todo siguió igual por lo que no hay que ser un genio para prever lo que iba a pasar hoy.