Hoy me di cuenta de algo que no me gustó mucho, y es que ya casi no me quedan password, contraseñas o claves para recordar, y menos para inventar, he recurrido a todos los métodos para crear claves, desde los nombres de mis mascotas hasta números indescifrables, pero cual es la razón para tanta demanda de claves.

Haciendo memoria la primera vez que invente una clave, fue para crear mi primer correo electrónico en Hotmail, una reliquia que todavía conservo gracias al MSN, sino hace rato me habría cambiado totalmente a gmail, después tuve que tener una clave para subir archivos a mi página gratuita de yahoo, la cual ya no existe, o esta perdida en el no tiempo del no mundo del Internet, esperando que un arqueólogo digital la saque de entre los mega bits  que la cubren.

Luego de crear una página gratuita y subir todas las fotos que creía interesantes y escribir locuras, — bueno, lo sigo haciendo —, tenia que tener una cuenta en algún sitio de descarga de archivos, además de un nuevo correo, ya que el otro no era suficiente, necesitaba otro para cosas más serias, como enviar y recibir correos de trabajo, además me inscribí en una página de juegos en línea, para poder jugar pool, poker, ajedrez, damas chinas, y un juego de estrategia por turnos.

Luego llegaron las páginas donde bajamos nuestro tutórales, o libros de instrucción personal, y fue entonces que me dedique a buscar foros donde preguntar cosas de novatos y luego responder como experto a los recién llegados, después me tope con los blog, y quise tener uno para poder volver a tener una página propia.

Cuando comencé a trabajar desarrollando páginas web, me tuve que aprender las claves de los ftp de mis clientes, y el mío claro, en un primer momento fue entretenido crear contraseñas, pero después se convirtió en un hecho de la vida, algo rutinario y que debía ser obligado, entonces fue cuando comenzó este drama.

Hoy lo que mas detesto es rellenar formularios, poner mis datos en esos campos que muchas veces son obligatorios, y que envían mi nombre a Dios sabe donde, a algún servidor del demonio, o de alguna multinacional, o peor del gobierno norteamericano, en donde nadie sabe nada de ti, pero todo esta a un botón de distancia.

Dejando la sátira para otra ocasión, debo decir que creo que ya he ocupado un 90% de las palabras que son importantes para mi en claves secretas, y creo que en un par de meses no tendré más palabras para poner en los registros, y tendré que empezar a repetir password, sí, así será, hasta ahora llevaba un record perfecto de nunca repetir la misma clave, pero veo peligrar ese logro por culpa de mi propia compulsión a registrarme en lo que fuera, desde el registro de un correo hasta a un registro para pedir comida china por Internet, es que esos platillos son una delicia, y los traen con palillos, pero lo mejor es la mujer que los trae, es tan simpática.

Bueno, así pasan los días y las claves, y nos vamos poniendo cada día más viejos y poco inventivos. Seguramente habrá algunos de ustedes que va a decir, este loco no tiene mucha imaginación, o es un estúpido, o quizás dirán que hago leyendo esto, y no estar registrándome en el restaurante chino que aparece acá, cual es el link, o maldición no lo puso, demonios tendré que buscarlo en Internet, desgraciado de este blog.

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